Vocaciones científicas

Un futuro impulsado por las Olas

Conversamos con Francisco Garcia Almassio, ingeniero mecánico egresado de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA) quien está realizando un doctorado con una beca en el CONICET sobre energía undimotriz, enfocándose en la hidrodinámica no lineal de dispositivos que transforman la energía de las olas en electricidad.


Francisco Almassio nos cuenta que su padre era contador y que, desde su infancia siempre le gustó la matemática, ya que siempre fue parte de su vida desde muy pequeño. Recuerda que de niño disfrutaba de realizar juegos y resolver cuentas con el fin de entretenerse y poner en práctica lo que aprendía. Durante el secundario, siempre supo que iba a estudiar alguna ingeniería, sus principales opciones eran la Ingeniería Mecánica, Civil y Química. Al final de sus estudios, comenzó a interesarse por la física y la química. Participó en olimpiadas nacionales, donde descubrió que la Ingeniería Mecánica era lo que más le atraía. Realizó tests vocacionales y consultó a profesionales que habían estudiado esa carrera, esto le confirmó su elección.

En su transcurso por la facultad, nunca consideró cambiar o abandonar la carrera, siempre estuvo seguro de que la Ingeniería Mecánica le gustaba. Sin embargo, reconoce que lo que más le impresionó fue la cantidad de material de estudio y la carga horaria, siendo más pesada de lo que estaba acostumbrado en el secundario. Francisco cuenta que las materias más desafiantes para él fueron Matemática, Física y algunas más aplicadas a la Ingeniería Mecánica.

Unos años después de graduarse, descubrió que quería dedicarse a las energías renovables, y cuándo surgió la oportunidad de realizar su doctorado sobre la energía undimotriz, la aceptó de inmediato. Su proyecto actual consiste en investigar mediante simulaciones computacionales y ensayos experimentales la generación de electricidad a partir del movimiento de boyas con la fuerza aplicada por las olas. Francisco valida sus simulaciones y pone a prueba modelos en el canal de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA), donde puede imitar el movimiento de las olas y poner en práctica la investigación.

Con respecto al área científica, destaca la importancia del trabajo colaborativo con universidades del exterior, como de Australia e Irlanda, para intercambiar información y progresar con la indagación.

Nos cuenta que un desafío es que la energía undimotriz es una de las fuentes de energía renovable menos exploradas, pero el lado positivo es que brinda una oportunidad para investigar. Los proyectos aún siguen en etapa de indagación, es decir, todavía no se han implementado a gran escala.

Francisco nos relata que en el día a día recibe motivación y apoyo de su familia. Cuenta que siente orgullo de pertenecer al CONICET: “lo que más orgullo me da es que estoy investigando para mi país, todo lo que yo investigue va a quedar para nuestra comunidad, y me siento orgulloso de pertenecer a la institución, uno de los centros de investigación más grandes a nivel mundial”. Comenta que cada uno de los científicos que trabajan en este sector aporta su parte a la investigación, y con la contribución de cada uno se va contribuyendo al mismo fin: que en el futuro la energía undimotriz nos sirva a todos y ayude a preservar el ambiente. Ante la pregunta de qué le gustaría hacer una vez finalizado el doctorado, menciona que le gustaría seguir trabajando en el desarrollo de la energía undimotriz.

Finalmente, nos deja un consejo para los jóvenes interesados en la ingeniería y en la ciencia: recomienda perseverancia, ya que al ser una carrera exigente muchas veces implica sacrificios. Sin embargo, Francisco cree que el esfuerzo vale la pena. Actualmente, Almassio logra mantener un equilibrio entre su vida laboral y personal. Detalla que disfruta reunirse con amigos y familia, le gustan los deportes, y es un amante del cine.

PROGRAMA MIRADA JOVEN
Entrevistas a investigadores del CONICET realizadas, producidas y escritas por estudiantes de nivel secundario.

Giuliana Cozzuol y Sofia Panozzo, estudiantes de 5º año de secundaria, del colegio Instituto Santa Ana y San Joaquín, CABA, Argentina.